En el Día Mundial del Lavado de Manos, destacaron la importancia de incorporar esta sencilla práctica en la vida cotidiana, especialmente para prevenir infecciones respiratorias y gastrointestinales.
El lavado frecuente y correcto de manos con agua y jabón es una de las medidas más simples, económicas y efectivas para prevenir la transmisión de enfermedades. En el marco del Día Mundial del Lavado de Manos, el SSÑ reforzó el llamado a mantener este hábito de autocuidado, fundamental para proteger la salud individual y colectiva.
Esta práctica permite eliminar microorganismos que pueden transmitirse a través del contacto con superficies contaminadas, alimentos u otras personas, disminuyendo el riesgo de contraer infecciones respiratorias y gastrointestinales, especialmente entre niños, niñas, personas mayores y quienes presentan enfermedades crónicas.
La Directora (s) del SSÑ, Marianela Sandoval Bustos, destacó que la prevención comienza con pequeñas acciones que pueden marcar la diferencia en la salud de las personas. “Lavarse las manos es un gesto cotidiano que tiene un enorme impacto en la prevención de enfermedades. Por ello, nuestro llamado es a reforzar este hábito en los hogares, establecimientos educacionales y espacios de trabajo, promoviendo una cultura de autocuidado desde la infancia. Cuidar nuestra salud también significa proteger a quienes nos rodean, especialmente a las personas más vulnerables”, señaló.
“La higiene de manos además constituye una medida esencial de seguridad en los establecimientos asistenciales, contribuyendo a prevenir infecciones asociadas a la atención de salud y a proteger tanto a pacientes como a funcionarios y funcionarias”, precisó la directiva.
¿Cuándo y cómo debemos lavarnos las manos?
Se trata de una práctica que resulta especialmente importante antes de preparar o consumir alimentos, después de ir al baño, tras toser, estornudar o sonarse la nariz, luego de cambiar pañales y antes y después de cuidar a una persona enferma.
Al respecto, Johanna Becerra Villarroel, encargada de la Unidad de Infecciones Asociadas a la Atención de la Salud (IAAS) del SSÑ, explicó que “para que el lavado de manos sea efectivo, no basta con mojarlas rápidamente. Es fundamental utilizar agua y jabón, frotar durante al menos 20 segundos las palmas, el dorso, los espacios entre los dedos y debajo de las uñas, para luego enjuagar y secar completamente. Cuando no se dispone de agua y jabón, el alcohol gel con una concentración de al menos 60% de alcohol es una alternativa, siempre que las manos no estén visiblemente sucias”.
Fomentar estos hábitos desde edades tempranas, promoviendo su práctica permanente como parte de una vida saludable y recordando que la prevención de enfermedades es una responsabilidad compartida, donde acciones como mantener las manos limpias contribuyen significativamente en el bienestar de la comunidad.