En un momento en que nuestro país necesita medidas concretas para recuperar la inversión, el empleo y el crecimiento, la ampliación del subsidio a la tasa hipotecaria constituye una buena noticia. La aprobación de esta iniciativa, que suma 30 mil nuevos cupos y eleva el valor máximo de las viviendas beneficiadas desde 4.000 a 6.000 UF, permite dar continuidad a una política que ha demostrado un alto nivel de interés entre las familias.

No se trata solamente de facilitar el acceso a una vivienda. Detrás de cada operación inmobiliaria existe una cadena de actividad que involucra constructoras, proveedores, trabajadores, servicios y múltiples empresas que dependen de que los proyectos puedan avanzar. Por eso, cuando la construcción se reactiva, sus efectos se extienden mucho más allá del sector.

Los resultados del instrumento vigente dan cuenta de esta demanda. Al 24 de julio, el programa acumulaba más de 40 mil solicitudes y más de 31 mil créditos formalizados, equivalentes al 63,3% de los 50 mil cupos originales. Además, el 54% de los créditos formalizados correspondía a regiones distintas de la Metropolitana, demostrando que se trata de una herramienta que está llegando a familias a lo largo del país.

La ampliación también aborda uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el mercado: el acceso al financiamiento. Elevar el valor máximo de las viviendas a 6.000 UF amplía considerablemente el universo de proyectos que pueden acogerse al beneficio.

Para Ñuble esto adquiere especial relevancia. Nuestra región necesita recuperar dinamismo en la actividad inmobiliaria, generar nuevas oportunidades de empleo y avanzar en soluciones habitacionales para las familias. Una política que permita facilitar la venta de viviendas terminadas y, al mismo tiempo, generar condiciones para iniciar nuevos proyectos puede contribuir en ambas dimensiones.

La combinación del subsidio con la garantía FOGAES también demuestra que mejorar las condiciones de financiamiento tiene efectos concretos. Para una vivienda tipo considerada en el análisis oficial, la tasa con FOGAES llega a 3,39%, frente a 4,12% sin esta garantía. Esa diferencia permite reducir el dividendo estimado desde $486.109 a $447.726, cerca de un 8%.

Reactivar la construcción significa también movilizar a proveedores, contratistas, profesionales y trabajadores, fortaleciendo una cadena productiva con una alta capacidad de generar actividad.

Es fundamental que su implementación entregue certezas y que las familias puedan acceder a ella oportunamente. También creemos deseable que el beneficio alcance al conjunto de las viviendas nuevas que cumplan con las condiciones establecidas, de manera de maximizar su impacto.

La vivienda sigue siendo una necesidad urgente, pero también puede convertirse en un motor de recuperación económica. Tenemos la oportunidad de avanzar en ambas dimensiones: facilitar que más familias puedan acceder a una vivienda y generar las condiciones para que la construcción vuelva a crecer.

Porque cuando una familia puede acceder a su vivienda, no solo se construye un hogar, también se construye empleo, inversión y futuro para toda una región.

Ignacio Ruz Santana.

Presidente CChC Ñuble.