La historia de la incorporación de la mujer a Carabineros de Chile es también la historia de la transformación institucional de una policía que ha evolucionado junto a la sociedad, ampliando espacios de participación, liderazgo y desarrollo profesional. Lo que comenzó en 1962 con el ingreso de las primeras 104 brigadieres, hoy se traduce en una presencia transversal de mujeres que desempeñan funciones estratégicas y operativas en todos los ámbitos del servicio policial.

Hace más de seis décadas, un llamado público convocó a más de mil jóvenes chilenas para integrar por primera vez las filas institucionales. Aquel proceso marcó el inicio de una evolución gradual, en la que las primeras carabineras desarrollaron funciones vinculadas a la atención de mujeres detenidas, protección de la infancia, tránsito, labores administrativas y orientación a la comunidad.

Con el paso de los años, la incorporación femenina fue ampliando progresivamente sus espacios de acción. La creación de la Sección Policial de Menores, el trabajo desarrollado junto a la Fundación Niño y Patria y la posterior integración al Escalafón Regular de Orden y Seguridad consolidaron una carrera profesional basada en el mérito, la formación y la igualdad de oportunidades.

La integración de mujeres a la Escuela de Suboficiales en 1993 y, posteriormente, la fusión de los escalafones masculino y femenino mediante la Ley N.° 20.034, en 2005, constituyeron hitos que fortalecieron una carrera única, permitiendo que hombres y mujeres accedieran a las mismas oportunidades de desarrollo profesional y ascenso.

Uno de los momentos más significativos de este proceso ocurrió en 1998, cuando la General Mireya Pérez Videla se convirtió en la primera mujer de Latinoamérica en alcanzar el grado de General en una institución policial militarizada, reflejando el avance de una política institucional orientada a la igualdad de oportunidades y al reconocimiento de las capacidades profesionales.

Actualmente, la presencia femenina es parte esencial del funcionamiento de Carabineros de Chile. Las mujeres cumplen funciones en todas las especialidades y niveles jerárquicos de la Institución, liderando equipos, adoptando decisiones estratégicas y participando en operaciones de alta complejidad.

Hoy es posible encontrarlas desarrollando investigación científica del delito en los Laboratorios de Criminalística (Labocar), investigando organizaciones criminales en unidades especializadas, integrando el GOPE, la Prefectura Aeropolicial, desempeñándose como guías de ejemplares caninos, en unidades de tránsito, control del orden público, protección de autoridades, seguridad rural, prevención comunitaria, análisis criminal, inteligencia policial y en múltiples funciones especializadas que requieren un alto nivel de preparación técnica y operativa.

Esta evolución también se refleja en la Región de Ñuble, donde mujeres carabineras cumplen diariamente un rol protagónico en la seguridad pública.

Desde el trabajo preventivo en las calles y sectores rurales hasta la investigación especializada, la gestión territorial, el acompañamiento a víctimas y la conducción de equipos policiales, su vocación de servicio y compromiso institucional contribuyen al fortalecimiento de la seguridad de las personas.

La región de Ñuble cuenta con mujeres que lideran equipos, coordinan servicios operativos, integran unidades especializadas y desarrollan funciones científicas, investigativas y preventivas con el mismo profesionalismo y responsabilidad que caracteriza a toda la Institución, demostrando que la capacidad, el liderazgo y la excelencia no distinguen género.

A 64 años del ingreso de las primeras brigadieres, la mujer en Carabineros de Chile representa un pilar fundamental para el desarrollo institucional. Su participación ha fortalecido las capacidades operativas, investigativas y preventivas de la Institución, aportando una mirada integral a la gestión de la seguridad pública y consolidando un liderazgo que hoy se expresa en todos los grados, especialidades y territorios del país.

La historia iniciada en 1962 continúa escribiéndose cada día con miles de mujeres que, desde Arica hasta Magallanes y también en Ñuble, visten el uniforme con orgullo, profesionalismo y una profunda vocación de servicio, reafirmando que la seguridad pública se fortalece cuando el talento, la preparación y el compromiso son las únicas condiciones para servir a Chile.